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martes, 17 de abril de 2007

El Dresde de Vonnegut

Como suele decirse en el argot periodístico la actualidad manda, y en esta ocasión me sirve de excusa para hablar de un escritor desaparecido recientemente, Kurt Vonnegut. Un buen libro para aproximarse a este norteamericano singular puede ser Matadero 5, en el que narra (con su peculiar estilo e imaginación) como vivió en primera persona el bombardeo aliado de Dresde durante la Segunda Guerra Mundial. Por supuesto esta novela tuvo su adaptación al cine.

Además de contemplar la majestuosidad de sus edificios desde el suelo Dresde también ofrece la posibilidad de hacerlo desde los 67 metros de altura del mirador de la cúpula de la iglesia de Frauenkirche. Esta iglesia es un símbolo para los habitantes de esta ciudad porque, como tantos otros edificios históricos, fue destruida por las bombas en 1945. Tras unas obras que han durado 11 años ya se puede subir a contemplar la panorámica. La entrada cuesta ocho euros y puede hacerse todos los días de 10 a 13 horas y de 14 a 17. Desde lo alto se puede ver 'Fama', el ángel dorado que también sirve de icono a la ciudad.
Otra visita muy interesante se encuentra en las afueras de Dresde, en la calle Bautzner Strabe. Allí se puede visitar la lechería más bonita del mundo gracias a su decoración con azulejos que ha merecido su inclusión en el libro Guiness de los récords. Tienen toda una variedad de productos lácteos que se pueden comprar o consumir en su local.

Sin embargo, detrás de la imagen apacible de esta ciudad llena de turistas, no hay que perder de vista los peligros que tiene latentes. Sólo hay que retroceder dos años para encontrar titulares en la prensa como éste, "Los neonazis aprovechan el 60 aniversario del bombardeo de Dresde".
Esperemos que noticias como ésta queden como un aviso para que los alemanes de bien no bajen la guardia como les ocurrió hace algunos años.

miércoles, 28 de marzo de 2007

La otra Ámsterdam

Todos tenemos un libro o una película especial en nuestras vidas. Para mí ese libro fue el Diario de Ana Frank, que leí y releí conforme me hacía mayor. Desde mi acomodada infancia no podía entender cómo una niña como yo podía haber vivido (unas décadas antes) el horror de tener que esconderse durante años de unos malos muy malos (los nazis) que mataban a todos sus vecinos y amigos. Me impactó muchísimo por su contenido y su final, y claro está por mi edad de entonces. Evidentemente no todo el mundo tiene esta sensibilidad y a veces nos desayunamos con noticias como ésta, "Juzgados en Alemania por quemar 'El Diario de Ana Frank'".
Cuando me sumergí en el micro mundo de Ana nunca imaginé que algún día podría visitar la casa donde se escondía con su familia y, mucho menos, que podría ver con mis propios ojos el diario original en el que escribió todos sus pensamientos hace más de 60 años. Pero el milagro de VIAJAR lo hizo posible y fue una de las experiencias más maravillosas de mi vida. Me hizo sentirme aún más cerca de aquella niñita a la que yo había cogido tanto cariño. La casa de Ana Frank , hoy convertida en museo, se puede visitar en una de las ciudades más bonitas de Europa, Ámsterdam. Es uno de esos rincones imprescindibles de ver en una ciudad que toda ella es un museo. No hay que olvidar que Holanda es el país que más museos tiene por metro cuadrado, y Ámsterdam es la orgullosa ciudad donde se alojan los mejores 42 museos del país.

El Museo Van Gogh junto con el Museo-Casa de Rembrandt son dos de los más famosos. Si se quiere disfrutar de pasear por sus calles y canales un buen momento será la primavera, porque aunque hace más frío que en verano la ciudad no está tan saturada de turistas.
De todos modos para captar la idiosincrasia holandesa lo mejor es alquilar un coche y recorrer los pueblecitos de los alrededores de Ámsterdam, como Voledam y Marken, ya que la capital suele estar demasiado llena de estudiantes todo el año.
Para los más perezosos o que no encuentren tiempo para el libro por supuesto tienen la película de George Stevens ganadora de 3 óscars.